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jueves, 6 de febrero de 2014

El "Perchismo"

El perchismo es una práctica maravillosa que de ninguna manera es nueva ni se me ocurrió de motus propio. Lo leí y descubrí por primera vez en Revista Cotorra y tuve uno de esos momentos donde pensás "Pero obvio! Está clarísimo que esto mejora la calidad de vida! Cómo nunca se me ocurrió?"

En palabras de las expertas, "El procedimiento es muy simple: todas las noches antes de irte a dormir tomarás una percha y en ella colgarás todo lo que te pondrás al día siguiente para ir a trabajar. Y cuando digo todo, quiero decir: TODO. No sólo el pantalón, el top, el saquito sino también las medias, la tanga, el corpiño, el collar, los aros, la cartera, la chalina. Todo lo que te vayas a poner, en resumen."

Lo empecé a aplicar al otro día de leer el post y me cambió las mañanas. Claro, después vino la licencia, el quedarme en casa, abracé el pyjamismo hasta que no me quedaba otra que vestirme medianamente para salir a llevar a mi hijo al jardín, etc. Pero ahora esa etapa terminó, volvemos a la rutina, volveremos al perchismo.

Esta vez estoy más en foco que nunca porque pretendo cumplir tres megaobjetivos:

1. Aplicar el perchismo también a la ropa de los chicos, que será básicamente uniforme del jardín.
2. Lograr que mi marido se sume y prepare su propia ropa la noche anterior (dificilísimo).
3. Lo más ambicioso: pretendo armar el domingo a la tarde/noche, 5 (CINCO) perchas para usar durante la semana. Con opciones de clima variada porque ya sabemos cómo es esto, y con cierta flexibilidad como para no obligarme a salir el viernes en remerita bajo la lluvia porque esa es la única percha que me quedó, obvio.

Esta determinación se acompañó de una purga masiva de mi placard, donde separé para donar todo lo que ya no me convencía 100%. Estoy orgullosa de haber podido regalar cosas que estaban a un 80% , por ejemplo. Mi objetivo es, de a poco, empezar a armar un guardarropas más clásico, básico, donde todo pueda ir con todo sin pensar demasiado. Es que a mí me tira el estampado, las flores, los colores... Pero cuando todas tus polleras tienen flores y todas tus remeras tienen rayas, se complica el armado de conjuntos... Y con estos malditos 30 años en puerta, siento que ya es tiempo de aflojarle a las zapatillas con lentejuelas y Como Quieres Que Te Quiera y ver con más cariño a Yagmour.